Aunque tiene un arranque prometedor (Gabino lo hace muy bien en la primera escena) el humor en que se basa la obra es muy básico. Quiero decir que los diálogos y las bromas hacen gracia, sí, pero el texto del guión no es especialmente brillante. No como en otras comedias como El test, El nombre, Burundanga, El crédito...
En todo caso, se deja ver y disfrutar. Al menos te echas unas risas (salvo Santiago Segura entre el público que ni se inmutó).