Monólogo escénico basado en Linterna Mágica de Ingmar Bergman. Adaptación autorizada por la Fundación Ingmar Bergman.
Sobre la adaptación de Linterna mágica.
De Ingmar Bergman me gusta su ingenio, su perspicacia, su sentido del humor irónico y descarado y la complejidad de su personalidad. En mi adaptación de Linterna mágica presté especial atención a estos rasgos con el fin de que su carácter, el de Ingmar Bergman, estuviera presente y guiara la acción de la obra. Me gustaría pensar que, en Toalett (con acceso a), cierta parte esencial de Ingmar Bergman se filtra a través de sus recuerdos y confesiones, que su personalidad pervive en las vivencias, revelaciones y trastornos que él mismo nos cuenta, como personaje de la acción. De hecho, en la obra, es el propio Ingmar Bergman quien desencadena los conflictos que padece, como víctima y como verdugo, sometido a una vergüenza impuesta y a una culpabilidad que no admite cuestión, encerrado en la soledad de su desconfianza y de su miedo, amenazado de muerte por sus propios demonios. Y será él mismo, Ingmar Bergman, quien habrá de hallar la fortaleza para volver a la vida. La senda que se abre ante él es la de su propia conciencia. Rafa Fdez. Mullin