Dirección y coreografía: Richard Mascherin. Intérpretes: Lucía Montes, Javier Mario Salcedo, Richard Mascherin. Texto y asesoramiento dramatúrgico: Sergio Martínez Vila. Iluminación: Laura Iturralde. Música: Alejandro Da Rocha. Asesoramiento musical: Alberto Cernadas. Sonido y espacio sonoro: Iñaki Ruiz Maeso. Vestuario y escenografía: Richard Mascherin. Confección de vestuario: Marisa Maggi. Fotografía: Lúa Ribeira. Distribución: Lola Ortiz de Lanzagorta. Coproducción: Centro Coreográfico Canal
¿Qué acaba y qué comienza con un accidente? ¿Qué duele más, un golpe o un beso en los labios? ¿Es odiar otra forma de amar? ¿Quieres que me entregue a ti? ¿Me querrías si no te necesitara? ¿Puedo caer contigo? ¿Qué es un acto romántico?
Aquí se emplea la caída física y la emocional para crear un mapa de cuerpos arrojados al vacío. La pieza es una reacción al bombardeo actual de estímulos y a la acumulación imparable de objetos que nos consuelan, nos dañan y nos anulan. Tres víctimas prueban a moverse de un modo consciente en medio de esta espiral violenta, haciendo que accidentes y provocaciones, apegos y desapegos sean un rito de paso hacia la trascendencia, una ceremonia donde lo tóxico es herramienta para la resurrección.
Aquí la entrega tiene dos caras. Por un lado, pone en peligro; por el otro, pone en valor, fortalece, vivifica. Al fin y al cabo, uno no puede levantarse del suelo antes de haber caído en él.
He aquí la declaración de algo indomable. He aquí una resistencia heroica. He aquí un acto romántico.