En épocas navideñas es muy habitual que se canten villancicos en las iglesias por parte de coros más o menos numerosos. Es una buena posibilidad para dar a conocer el trabajo de todo un año de aficionados a la música, al canto, que se reúnen periódicamente en sus respectivas sedes ensayando no solo este tipo de canciones, sino también otras más sofisticadas y de difícil ejecución.
También salen de los atrios de las parroquias y
se acercan a los centros culturales e, incluso, a teatros de cierta raigambre y
con renombre.
En esta ocasión he tenido la oportunidad de
asistir al concierto del Coro Matritum Cantat
con piezas de Góspel y espirituales de
música negra en el Centro Cultural San
Francisco La Prensa.
El Coro
Matritum Cantat está formado por 64 voces mixtas, bajo la dirección de Javier Blanco Rubio, que nos hizo una
semblanza histórica de los inicios de esos espirituales que provienen de la
esclavitud y se cantaban durante la recogida del algodón y por las noches en
sus merecidos descansos. De ahí derivarían a interpretarse posteriormente en
las iglesias.
Matritum
Cantat ha sido elegido como la agrupación coral que reviste de solemnidad
musical los actos religiosos que se llevan a cabo en la Real Iglesia de san Ginés en Madrid. Participa en festivales
internacionales y en los ciclos de la Red
de Teatros de la Comunidad de Madrid. Desde el año 2009, Matritum Cantat cuenta con su propia
orquesta.
Con el aforo lleno interpretaron composiciones de
Espirituales negros y Góspel como “I want to be ready”, “Two old testament spirituals”, “Everybody
sing freedom”, pero desde la visión coral y polifónica que los caracteriza.
Después, de propina, nos obsequiaron con los villancicos más conocidos como “Noche de paz”, “Adeste fideles”, y otros de menos conocimiento popular.
Es conveniente y apropiado encontrarse a veces
este tipo de conciertos, totalmente gratuitos, donde la buena música en
estupendas voces nos hace sentirnos un poco más humanos, más relajados, mejores
personas. Porque demasiado a menudo perdemos tanto tiempo en la vorágine de las
fiestas, de las compras, de las celebraciones, que un punto espiritual a través
del Góspel y los villancicos nos hace reconciliarnos con nosotros mismos.