Lejos de alargar una historia que ya tenía fin, Dean DeBlois hace avanzar la trama de manera natural y coherente y continúa la caracterización de los personajes principales creando una de las mejores películas de animación de
DreamWorks, y
una de las mejores películas de animación de los últimos años también. Cargada de profundidad y más ambiciosa y espectacular que la anterior, consigue aquello que cabe esperar de toda película de animación: que no empatizar con los protagonistas, el libre Hipo y su tierno dragón Desdentao, resulte imposible
. ¿Quién dijo aquello de que segundas partes nunca fueron buenas? Una película que vuela alto y cala profundo. Desarrolla un ámbito más adulto, serio y emotivo que la anterior pero igual de entretenido situándola un peldaño por encima.
Cinco años después de lo acontecido en la primera parte, Isla Mema se caracteriza por la buena sintonía entre dragones y sus variopintos habitantes, carreras de dragones al más puro estilo del quidditch de Harry Potter, y la alabanza al joven Hipo por su arte en el vuelo. Este representa el mito del hombre y la bestia buena, o no tan buena, con su Furia Nocturna Desdentao. Un poderosísimo dragón, a punto de extinguirse y muy temido históricamente por los vikingos, que sin embargo se muestra como un monísimo gatito que vuela, una fantástica mascota que todos desearéis tener, un fiel amigo que te sacará sonrisas por doquier.
El apartado visual nos ofrece secuencias de impresionante belleza. El diseño de los dragones es muy atractivo y creativo. La imagen es ágil y colorida, en perpetuo movimiento, una obra maestra de la animación que muestra todo lujo de detalles y texturas: matices de barbas y cabellos, arrugas de expresión facial, lunares, imperfecciones en la piel y vestimentas. Un 3D que merece la pena y te hará girar sobre tu butaca en las escenas de vuelo ;)