Qué Hacer

El club

09.03.2020 written by entradas.com

Groucho Marx ya dijo que “nunca pertenecería a un club que
admitiera como socio a alguien como yo”. Quizás esa sea la premisa previa para
saber en qué club nos estamos metiendo, o mejor, nos están admitiendo. Toda
asociación, club, grupo, clan, equipo,… se basa en unas bases, (válgase la
redundancia), donde las normas serán más o menos estrictas, elitistas,
exclusivistas, diferenciadas,… pero ¿todos se ajustan a esas reglas? ¿Qué hacer
si algún miembro de la colectividad no cumple a rajatabla con todos los
requisitos exigidos?

En el texto de El
club
de Santiago Pajares,
dirigido por Xabier Olza, se lleva
al extremo esta situación, además, con un tema que puede, hoy día, ser
controvertido. ¿Aún existen clubes única y exclusivamente de hombres? Pero de
hombres heterosexuales, machos, padres de familia, socialmente bien
considerados, educados, cultos, nada de tendencias “desviadas”, impecables en
su recto proceder (de cara a la galería, está claro). Un Club donde, además, se consolarán unos a otros pero, eso sí, sin
“mariconadas”.

Ese es el planteamiento.
Lógicamente, saltarán posteriormente chispas, equívocos, formas de ver las
cosas de distinta manera, descubrimientos ocultos durante largo tiempo,  secretos no reconocidos, confidencias,
enfrentamientos, reservas, sentimientos, negación de la evidencia.

Todo ello con un diálogo bien
construido, que se va desenredando para clarificar al personaje al que
pretenden incluir en este elitista Club
pero, al mismo tiempo,  servirá para
destapar las conciencias y las emociones de los otros socios que,
confortablemente, habían asumido su estatus de privilegiados y confidenciales
afiliados. Y nadie será entonces ni totalmente varón, ni tan estrictamente
masculino.

Los intérpretes cumplen a la
perfección su cometido, su rol, su posicionamiento en este Club tan desmedido. Juan
Antonio Molina
, un mayordomo o fámulo elegantísimo, discreto, que no se
asombrará por nada, ni perderá su compostura, como es exigido. El pobre
Alberto, el posible nuevo integrante de este Club sin nombre definido, Rodrigo
Sáenz de Heredia
, que ejerce un magnífico y estupefacto hombre aturdido, y que
será, a la larga, el más íntegro. Xabier
Olza
hará un excelente hombre de principios, pero principios equivocados,
al que le costará asumir su condición de solitario reprimido. Y Juan Madrid, el más transparente, sin
tapujos, sencillo, divertido.

Los cuatro verán tambalearse los
cimientos de sus reglamentos estrictos, y ellos mismos se plantearán si
pertenecer a este Club dará
credibilidad a esta sociedad de ficticios códigos y preceptos ridículos.

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