Qué Hacer

Emoticolors

03.02.2020 written by entradas.com

El mundo infantil es un mundo de
colores, de fantasía, de alegría, de despreocupaciones y de vivir día a día.
Sin embargo, esas experiencias que los niños y niñas viven se van forjando en
función de lo que ven, de lo que sienten, de lo que les llega, de lo que les
enseñamos, de lo que interacciona con ellos.

Por eso en Emitocolors, de Eva Bedmar, hay de todo eso. Hay
explosión de colores, hay cuentos, hay canciones, hay bailes, hay sonrisas.
Pero también conciencia. Conciencia de la diversidad, de sentirse distinto o
diferente, también atención a la tristeza, y cuidado con la violencia, con los
enfados, con la tolerancia, con el amor por la naturaleza, porque de ellos será
el mundo cuando crezcan un día.

Los colores son una excusa para
plantearnos en forma de espectáculo rítmico y ágil los valores de la pureza y
su exclusividad. Al final todos dependemos de alguien o de algo, y nadie es
mejor que nadie. También buscar un lugar, el sitio en el que nos encontremos a
gusto, en el que seamos admitidos no porque lo somos o de dónde venimos, sino
por nosotros mismos. De la misma manera, admitir que no somos perfectos, que
podemos equivocarnos, que podemos tener momentos malos, y tristezas, impulsos
de mal humor, soledad, necesidad de que nos quieran, necesidad de querer a
otros y desear vivir en un mundo no contaminado, ni por los plásticos ni por
los humos, ni por las personas.

Espectáculo de emoción y color (Emoticolors) donde Manu Medina firma una dirección cargada
de sentimiento y humor, habitual en él, que transpira vida. La música de Momo Cortés, David G. Bonacho, Diego
Miranda y Nacho Bonacho
, tocando todos los palos, es magnífica. Balada,
blues, sevillana, rock,… en una fiesta única. Los audiovisuales también están
presentes y el contacto con el público menudo tan necesario para que se sientan
identificados y partícipes.

Eva Bedmar, también interpretando, junto con Cristo Barbuzano, Eduart Mediterrani y Rosi Tejera o Aida de la Cruz
conforman un elenco bien compenetrado, deseosos de agradar y divertir, creyentes
de lo que promulgan, hacen que pasemos una hora de estupendo teatro y se vayan
forjando conciencias, buenas personas y amantes del teatro. Tarambanas, no
casquivanos; tarambanas, no ligeros ni alocados, aunque sí alegres y festivos; tarambanas,
no irreflexivos, sino profesionales y currantes;  tarambanas, botarates, tarabillas,
parlanchines, bohemios, enredadores, revoltosos, chisgarabís,… que no dejen de
cantarnos y bailarnos en este escenario y en otros donde nos lo vayamos
encontrando.

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