Sin verlosrealmente en escena
podemos vislumbrar la presencia de Cèzanne, de Degas,del filósofo
Balzac,del poeta
Baudelaire, del escritor
Flaubert, del músico
Bizety su coetáneo
Chabrier, y en algún momento me he imaginado también al gran poeta maldito
César Vallejo. Cada uno con su historia, todos atrapados, (englobados diríamos hoy), en un ambiente sórdido, oscuro, paupérrimo, sí, pero enormemente creativo.
En la historia de La Bohème hay frío, hay hambre, y por sobre ellos, el amor. Es una historia de amor. O dos. Y es una historia de enfermedad, de soledad, de amistad también, y está el silencio. No, el silencio, no. Nunca el silencio. Porque
volamos con las voces transportados por la excelente música de Pucciniy la soberbia interpretación de la orquesta y la magistral entonación de los cantantes.
“
Yo soy el poeta, tú eres la poesía” le dice Rodolfo a Mimí, recién enamorados. Y la vemos y la sentimos, y la podemos oír, (la poesía), ¡qué privilegio!, y nos emociona por su desgarro.