Teatro Y Musicales

El coronel no tiene quien le escriba

05.06.2019 written by entradas.com

Hay amargura en este montaje. Hay
derrota, pero no desilusión. El coronel sigue esperando el sueldo que ha
solicitado, simplemente porque le corresponde. No quiere que le regalen nada.
Solo pide justicia. Como tantos grandes personajes de la literatura y de la
historia. Como don Quijote, como Antígona, como la Laurencia de Fuenteovejuna;
y como en otra obra teatral, el coronel seguirá “esperando a Godot” en forma de
reconocimiento económico.

Él no es un artista al que se le
pueda considerar peligroso. Solamente cumplió con su deber y no se lo pagan.
Los artistas trabajan con las emociones y el coronel y su esposa lo que tienen
es hambre.

Sí trabajan con las emociones, Imanol Arias y Cristina de Inza que con
la ternura de su desvalimiento, en su pequeño reducto rural, siguen esperando
la confirmación a través de un correo que no llega.

Nos hacen respirar hondo, cosa
que la esposa no puede hacer por su asma, y los silencios del coronel calan
como frío en el cuerpo.

En este montaje versionado por Natalia Grueso sobre la gran pequeña
novela de Gabriel García Márquez,
está la literatura de Gabo. Está implícita la poesía, aunque no se vea. Está la
ternura, está el cariño que se tienen entre ellos y el cariño que ha puesto Carlos Saura al dirigirlos, sabio en
estas lides. Está la emoción de Cien años
de soledad
y el escarnio, está el destino que ha empezado a olvidarse de
ellos, están los sueños, porque los sueños, de momento, siguen siendo gratis.

En El coronel no tiene quien le escriba hay miseria. La de los protagonistas y la de los personajes circundantes que saben de la precariedad de los primeros y casi quedan indiferentes hasta la desidia. El coronel y su esposa no pueden seguir el mismo ritmo que ellos. Están solos.

Pero Imanol y Cristina no. Nos
ganan con el corazón, con la ingenuidad y con el desasosiego por el que están
pasando. Y nos quedamos mudos ante las palabras finales, la palabra última que
cierra este montaje. Y entonces, la recompensa que le llega al coronel es el
aplauso grande, sincero, entrañable.

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