En el Nombre, representación de Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patellière,
en el Teatro Maravillas, los personajes, miembros de una misma familia con el amigo incondicional que no podía faltar, la palabra toma protagonismo.
Un simple nombre desencadena una tormenta de sentimientos, emociones, secretos, crueldades, que hacen tambalearse unas relaciones personales consolidadas durante toda la vida.
Con gran maestría,
Jordi Galcerán nos acerca esta historia, pergeñada en París, a Madrid, a unos personajes cultos e intelectuales, no exentos de ironía pero terriblemente crueles si se lo proponen,
magistralmente interpretados por Amparo Larrañaga, Jorge Bosch, Antonio Molero, César Camino y Kira Miró, (hay que nombrarlos a todos porque se lo merecen, ya saben, el nombre es importante), y el director, Gabriel Olivares, los pone a cada uno en su sitio, les imprime carácter, parecería el padre de todos ellos, a los que ha criado y luego les ha dejado manifestarse.