Es una voz que son muchas voces.
Es el otro lado del muro, de la frontera, del confort, de la visión aséptica,
de la tranquilidad del “a mí no me pasa”, de la ruinas humanas, del darse de
bruces contra el reflejo de una sociedad en guerra.
He sido en tantas tierras
extranjero… extranjero en tierra adentro, en el desierto de la humanidad
enferma, en mis propias lágrimas, en un cielo que no alcanzo.
Hablo español y ni yo mismo me
entiendo. Extranjero, migrante forzosa, no sé si vengo o es que estoy de regreso.
La solidaridad es sordomuda, la
paz es pantomima, los nacionalismos, majaderos. Enfermo de pena en tierra que
no es mía, grita ella.
Los pájaros migran sin tener en
cuenta las fronteras, buscando el sol que más calienta, igual de felices en uno
o en otro estado, ¿por qué no podemos ser como ellos?
Espero. Espero que me des tu
sangre si la necesito, igual que yo te daré mi agua si es necesario. No alcemos
paredes de desentendimientos. Que siempre encontremos unas manos abiertas.
Que mis palabras no caigan en
saco roto, que se hagan eco a través del viento, que sean traducidas y las
puedan entender todos.
Ser distinto es lo que debiera
unirnos, ser distintos y comprenderlo. Algún día dejaré de ser extranjero.
Inma Oliver nos despierta conciencias con este monólogo de Janne Teller, Guerra, ¿y si te pasara a ti? Cierto
es que vivimos muy cómodos. Pongámonos en la situación del otro. Solo un
momento, solo un segundo, solo un poco. Nos desgarra con su texto y su voz que pide la paz a través de la palabra. Ella
grita en voz baja, llora en voz alta, que el mundo se entere, que no queremos
guerras ni espadas, que no haya más hambre, que no haya más sordos que no
quieren oír, que se comprenda que las armas son malas.
Esmeralda Gómez Souto lo dirige con sensibilidad de alma clara. Nos
cuentan una historia no tan alejada de la realidad cotidiana. ¿Y si te pasara a ti? Plantéatelo solo
por un instante. Tristes guerras, tristes armas. Tristes angustias, tristes
esperanzas.
Tendríamos que arreglar este
mundo para no destruir más pueblos, para no aniquilar más patrias, limpiarlo
del polvo de la desidia, de la dejadez, de la codicia, de las conductas falsas,
de la porquería humana de guerras que nos matan.
Hazte oír aunque sea con esta voz
teatral que intenta concienciar de que algo no marcha.