Teatro Y Musicales

Jauría inhumana

29.03.2019 written by entradas.com

No voy a despotricar de manadas e
indeseables machitos. No quiero llegar a ninguna parte, porque mi escrito no
tiene el valor inaudito de una sentencia injusta y sin sentido. Pero sí
pretendo acordarme de la única víctima de este cruento delito. El infierno es
lo que vivió, ¡malditos! Sus labios ya no volverán a sonreír y sentirá en su
cuerpo lluvia de lodo, dolor infinito. No, la justicia no es igual para todos,
por mucho que salgamos a gritarla por los caminos.

En Jauría, textos extraídos
de las declaraciones en el juicio por agresión sexual a una muchacha de 18 años
por cinco lobos hambrientos de sexo, Jordi
Casanovas
construye un teatro de
Documento.
No juzga, no opina, no define sus propios sentimientos. Lo que
se oye, lo que se dice, lo que ocurre, es lo que pasó, lo que sintieron los
protagonistas, lo que sentimos nosotros al verlo.

Jauría


Miguel del Arco dirige esta difícil puesta en escena. No por sus
complicaciones técnicas, pero sí interpretativas, sí de vísceras emocionales,
sí de delicadeza y, al mismo tiempo, desgarro, realidad, fuerza mediática,
justicia, hechos delictivos.

“Yo no pensaba que iba a suceder lo que luego sucedió”, repite
varias veces la víctima, y aunque lo hubiese pensado, ¿habría salido indemne?
Posiblemente no, pero esto es una opinión personal, porque cuando la manada,
actuando en grupo, huelen que la serotonina se descontrola y los efluvios de
testosterona se disparan, ya son imparables. Cuando abusan de su poder de
acorralamiento.

Los seis intérpretes, me imagino
que haciendo acopio de profesionalidad, van pasando por los distintos estados
de agresividad, diversión, sorpresa, temor, repulsa, chanza, recuerdos. Ellos
buscan defenderse, ella solo quiere que reluzca la verdad. “Yo sí te creo”,
gritaron en la calle. Fran Cantos, Álex García, Ignacio Mateos, Martiño Rivas,
Raúl Prieto y María Hervás, sí hacen creíble este tremendo documento. Sin
escatimar gestos, silencios, palabras, actitudes, movimiento de manada,
desvalimiento.

Nos sobrecoge desde el primer
momento. Como debe de ser. Porque la vida está ahí fuera con hechos iguales a
este, o parecidos, constantemente, demasiado frecuentemente. Y este teatro no
deja de ser testimonio de eso. Teatro real, porque además del que es de
entretenimiento, este teatro también debe tener su hueco.

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