Teatro Y Musicales

Jódete y crece

24.06.2019 written by entradas.com

Tanta veces oigo comentarios
sobre las nuevas generaciones…, que no tiene aliciente por nada, que no leen,
que están desinteresados por la política y más por la economía, que se mueven
en un mundo de inestabilidad emocional inaudita, que si simplemente transgreden
la norma para divertirse, que si no tiene expectativas, que solo piensan en el
sexo y en la bebida, que en qué manos vamos a dejar esta sociedad de consumismo
y desarraigo.

Sin embargo, otras muchas tantas
veces veo y constato que hay jóvenes que luchan precisamente por cambiar esa
concepción de la vida fácil y se plantean retos y quieren producir, crear, que
están concienciados con que no se puede continuar por la senda del todo vale y
que me lo den todo hecho. Al contrario, saben lo que quieren y pretenden
conseguirlo, aunque no se vengan abajo a la primera de cambio, o cambien el
protocolo de actuación, o no se atengan a lo comúnmente establecido.

En Jódete y crece, de Juan Pablo Cuevas, se nos plantean muchas de estas cuestiones. Esos jóvenes que, sin negar su derecho a divertirse, deben enfrentarse a noes en la búsqueda del empleo, a negaciones en el reconocimiento de sus valías y valores, a noes en los créditos, incluso a noes en sus relaciones personales. Y así, van cambiando de parecer, denotan inseguridad en algunos momentos, y aunque no buscan acomodo sí quieren bienestar como es lo lógico, y van encontrando puertas cerradas y desestructuran sus hábitos pareciendo, a veces, que no saben lo que quieren.

En este texto se habla, se
dialoga, se duda, se emocionan, descubren, viven, sienten y padecen. Es decir,
se joden y crecen, porque nadie les va a sacar las castañas del fuego ni ellos
quieren. Quieren hacerse valer y si, además, tienen sexo, y locura, e
ilusiones, entonces es cuando demuestran que no son eso, parias que viven de la
sopa boba de los padres.

Alejandra Martínez de Miguel lo dirige con una escenografía
explícita de una cama, que puede ser símbolo no solo de amores de pareja y
triangulares, sino de espacio de soledad donde uno piensa en voz alta lo que le
preocupa, símbolo también de los sueños que pretenden.

Lo interpretan muy solventemente
el propio Juan Pablo Cuevas, junto con Bárbara
Valderrama
y Manel Hernández,
los tres con la frescura necesaria, con diálogos ágiles y monólogos más que
sobresalientes, donde nos implican a los espectadores para que tomemos
conciencia de que la realidad también puede ser teatral, cómica, dramática,
cercana y desafiante.

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