George R. R. Martin en 1996 creó la novela "Juego de Tronos", ganadora del Premio Locus a la mejor novela de fantasía en 1997. Es la primera entrega de la serie "Canción de hielo y fuego". Destacan su ambientación medieval, las descripciones cuidadas de sus personajes, los diferentes puntos de vista contrapuestos de sus múltiples protagonistas y sobretodo los giros inesperados que nos regala la trama.
Todo esto fue captado a la perfección en 2011 por la serie de HBO, titulada como el primer libro de la serie de George.
¿Has visto ya la serie? Si es así, no puedes perderte la exposición más grande que se ha realizado sobre la misma en España. En el espacio 5.1 de Ifema (Madrid) podemos disfrutar desde ya de la Exposición Oficial de Juego de Tronos.
Asistir es
explorar este mundo tan complejo y mágico que durante tantos años nos ha dado
mucho que hablar, especular y vivir. Atuendos que ya forman parte de la
historia del séptimo arte, como objetos, elementos y escenarios.
Únicamente con poder observar de cerca estas piezas originales, de una fabricación laboriosa, detallada y exquisita, ya merece la pena asistir. Pero no sólo es una exposición, es una experiencia interactiva que nos guía a través de la serie.
Algunos de los elementos más míticos y recordados de Juego de Tronos, como pueden ser armaduras, trajes, objetos, accesorios decorativos, armas y atrezo.
Ante nosotros tenemos los elementos que han llevado en sus manos los intérpretes de personajes como Tyrion Lannister, Jon Snow, Daenerys Targaryen, Cersei Lannister, Arya Stark, Margaery Tyrell y muchos más. Cabe destacar elementos muy representativos como Aguja (la espada de Arya Stark), los trajes que lucieron en su boda Margaery Tyrrell y Joffrey Baratheon, los huevos de dragón de Daenerys Targaryen, el magnífico collar de Melisandre, la silla de Bran Stark, el broche de la Mano del Rey, la corona de Renly Baratheon, la mano de oro de Jaime Lannister e incluso nos topamos con la escalofriante mirada del Rey de la Noche.
Visualizamos a lo largo del recorrido algunas recreaciones de escenarios muy representativos como pueden ser el Castillo Negro, Desembarco del Rey, la cámara de los Targaryen, la casa de Blanco y Negro (Sala de los Rostros), el bosque de Invernalia o la sala del Trono de Hierro.
Además, como fans de la serie podemos sentirnos parte de la misma y hacernos fotos en espacios pensados para ello, utilizando objetos como espadas, acariciando un dragón, o sentados en el Trono de Hierro. Es posible que tu rostro aparezca en una de las hornacinas donde guardan las caras los hombres sin rostro.
Cada una de las zonas temáticas de la exposición, nos transporta de inmediato a un lugar distinto del mundo de Juego de Tronos, comenzando por el Camino Real hasta llegar Más allá del Muro.
Cuando
atravesamos el portón de la entrada a la exposición, llegamos a "la sala
de las insignias" donde encontramos las banderas de las casas más
importantes de la serie, lo cual ya nos pone en situación y prepara el terreno
para lo que viene después.
Accedemos por un pasillo nevado que nos traslada directamente a la ambientación de la serie, dejando claro cuál es el universo al que nos adentramos... "The winter is coming".
Cada una de
las zonas temáticas, comenzando por el sur y subiendo hacia más allá del muro,
está perfectamente ambientada y diferenciada del resto.
El recorrido por los 7 reinos nos envuelve de principio a fin.
Me gustaría
destacar La sala de los rostros, que en la serie se sitúa en la casa de Blanco
y Negro. Una colección de caras embalsamadas pertenecientes a los fallecidos de
las listas de los hombres sin rostro.
Podemos ver
un cráneo de dragón y, aunque no es de los más grandes que aparecen en la
serie, es muy impactante. La audioguía nos proporciona datos muy curiosos
acerca de ellos.
Destacaría también el mapa de poniente con los marcadores de las casas, el Trono de Hierro, los caminantes blancos o la escena de Daenerys Targaryen, Missandei y los inmaculados.
Como fiel seguidor de la serie, debo recomendar la exposición como imprescindible a todos los fans. Sin duda alguna, merece la pena la visita.