Teatro Y Musicales

LA MUJER DE NEGRO, más acá del más allá.

02.10.2020 written by entradas.com

Más allá de las apreciaciones personales, cuando la niebla espesa cubre con su manto este ambiente de misterio, en un escenario de apagones y apariciones, con dos intérpretes que acometen un arduo y difícil trabajo. Nada menos que producir resquemor, miedo, angustia, congoja, dudas, sobrecogimiento.

Susan Hill escribe una novela de terror. Stephen Malatratt la adaptó al teatro y hoy nos la pone en escena Víctor Conde, con Jesús Cabrero y Javier Orán contándonos la historia.

No hay imposibles en teatro. Más
allá de la dificultad de que a los espectadores, en vivo y en directo, les
impresionen estas historias truculentas, este argumento de apariciones de La
mujer de negro
, de suicidios o muertes de niños, de puertas que no se
abren, de pantanosos escenarios, de golpes y desconciertos, más allá del metateatro
de contar el hecho para disipar los malos espíritus, las oscuras escenas
narradas unas, vividas otras, más allá de los delirios de los sueños, de las
oscuridades y las leyendas, de la repetición de los hechos, de la falta de
explicación en ciertos acontecimientos.

Más allá de maldiciones, más acá
de la buena resolución del planteamiento, más allá de espectros y fantasmas,
más acá de actores solventes y serios, más allá de miedos, más acá de
mascarillas para cubrirnos de otros desvelos, más allá de las sombras, más acá
de ver un teatro lleno.

La mujer de negro se nos
aparece con su rostro seco. Aun cerrando los ojos la vemos. Se quiebra el
corazón, se envenena el recuerdo, se desvelan secretos, se producen silencios.

La mujer de negro hubo de
tragarse la bilis de su hijo muerto. Hubo de confinarse en medio de la
desolación y el desconsuelo. Tenía que tramar la venganza más allá de las vidas
que la cercenaron por medio.

Teatro de terror y miedo, sin concesiones al humor, con todos los elementos del género. La puerta solo se abrirá si realmente tienes interés en ir a verlo. Pero guárdate de demonios y pesadillas luego. El pestillo de la puerta se abre, más acá de la curiosidad, más allá de cualquier misterio.


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