El director de
Amigos (2010) prefiere llevar su historia por caminos ya vistos en otros musicales hispanos exhibiendo además un insólito pudor a la hora de que pasen cosas en el libreto, al menos en lo sentimental. Así, aunque haya varias peleas y una muerte con la que cambiar de registro en el segundo acto, los chicos y las chicas de su texto no acaban de besarse, no acaban de enrollarse, no acaban de ser infieles. Toda su peripecia sentimental se mueve más en el terreno de las intenciones que de los hechos. Eso sí, las canciones están bastante bien introducidas y además no todas son obligatoriamente acompañadas de una coreografía. Excelente resulta la inerpretación de
Lo noto a cargo de
Patrizia Ruiz y de
Temblando en la voz de
Marc Parejo (dos de las mejores baladas de la banda); contagioso el baile con el que se adorna
Visite nuesto bar cerrando el primer acto; y original y divertido el número que acompaña a
Dejad que las chicas se acerquen a mí.
Además de los actores y actrices ya citados, cabe destacar a
Leo Rivera que borda el personaje de Ringo y a
Rocío Madrid, contrapunto treintañero (junto a
Nacho González, éste algo más soso) a la juventud del resto del elenco. Mención aparte merece la veterana
Enriqueta Carballeira que pone toda su sabiduría escénica (que es mucha) para evitar caer en el ridículo al que su facilón personaje (perfectamente eliminale) parece abocarle.
Ana Garay recurre para su escenografía a proyecciones gigantes que ambientan y complementan la acción. Cuando, en el
Medley final, el realismo que ha presidido toda la función deja paso a imágenes alusivas a las canciones, lamentamos que este recurso no se haya utilizado más. Muy acertadas son también las animaciones en flash manejadas como transición entre escenas.
Y aunque sin duda
la clave del llenazo son las canciones de los Hombres G, el ambientar la función en una playa obligando a actores, actrices y cuerpo de baile a pasarse la casi totalidad de la obra en bañador ayuda. Especialmente con el invierno castizo y sus rigores esperando en la acera.