Mi mundo está lleno de silencios.
Aunque también hay palabras. Y cuentos. Historias, libros, música, poesía.
Es mi mundo, pero también es el
de José Piris, y él quiere que sea
nuestro. Un mundo onírico, pero no de sombras, sino de gestos, de mimo y pantomima,
de caballeros clásicos y de maestros como Marcel
Marceau, Étienne Decroux, Jacques Lecoq, Frederik Vanmelle… gigantes que dejaron su impronta y ya son mitos.
José Piris, en Más allá de las palabras, sorprende
precisamente porque, prácticamente, comienza empleando la palabra. La voz
sugestiva que nos subirá al Carro de Tespis y a través de su recorrido, nos
relatará, ya mímicamente, cómo las musas además de cantar también se expresan a
través de emociones silentes y sentimientos mudos, del espacio sin límites, de la
compañía callada. Su voz serán los entremeses de esta representación de mimo
clásico sin parafernalias.
Piris abre una ventana a otro mundo. El de la luna encendida
reflejada en el agua que se mueve con el movimiento ondulante de las olas. Así
se mueve él, sin cara blanca, sin nariz respingona ni roja, sin sombrero y,
aunque sí la lleve puesta, metafóricamente, casi sin ropa. Porque no
necesitaría nada más, una buena música, unas pocas luces, y un cuerpo que le
responde para sacar corazones, para bailar con todas, para subir escaleras,
para mostrar la máscara sin máscara, la que ríe y la que llora.
José Piris nos habla. Nos saca una sonrisa, nos contiene una
lágrima, nos susurra en silencio, nos narra sin palabras que hay ilusiones y
perdedores, que hay bufones que buscan el amor, que hay, o debe haber,
libertad, pero hay que conquistarla cada mañana. En un recorrido desde la
Grecia clásica, pasando por el Renacimiento, La Comedia del Arte, las
Vanguardias donde unos locos callados nos regalaron su expresión gestual
desvergonzada.
Capaces de emerger de la tierra
mojada, del escenario vacío, de las puertas invisibles, de palomas enjauladas
que vuelan y vuelven, de cuentos, de historias, de pantomimas que atrapan, de
teatro desnudo Más allá de las palabras.