A solas con Marilyn es una ópera contemporánea que explora la soledad, la obsesión y la fragilidad emocional a través de la figura de uno de los grandes mitos culturales del siglo XX. Con música de David del Puerto, texto de Alfonso Zurro y dirección escénica de Ricardo Campelo, la obra sumerge al espectador en el universo de una mujer cuya vida se desmorona tras el abandono de su marido. Entre realidad, fantasía y delirio, la música en directo, las voces, la electrónica y el lenguaje audiovisual construyen una experiencia íntima y envolvente que invita a reflexionar sobre la distancia entre la persona y el personaje, entre lo que vivimos y las imágenes que proyectamos. Una propuesta de Garaje Lola y Mahou 5 Estrellas que convierte el escenario en un espacio para explorar las emociones humanas y el poder de los mitos contemporáneos.
A solas con Marilyn: una ópera sobre la soledad y la identidad
¿Qué sucede cuando la realidad deja de ofrecer respuestas y la imaginación se convierte en un refugio? A solas con Marilyn parte de una situación emocional límite para adentrarse en los pensamientos, recuerdos y fantasías de una mujer que debe enfrentarse al abandono. A partir de ese punto de partida, la obra construye un viaje psicológico en el que las certezas se desvanecen y los límites entre lo real y lo imaginado comienzan a confundirse.
La figura de Marilyn funciona como un símbolo poderoso dentro de este universo escénico. Su imagen, convertida en un icono reconocible mucho más allá de su trayectoria cinematográfica, representa la complejidad de la fama, la construcción de los personajes públicos y la distancia que puede existir entre una imagen idealizada y la vulnerabilidad de una persona. La obra utiliza esa referencia cultural para explorar cuestiones que trascienden a la propia Marilyn: la necesidad de sentirse reconocido, el deseo de pertenecer y la dificultad de encontrar una identidad propia cuando las expectativas externas condicionan nuestra mirada.
El resultado es una propuesta que combina la dimensión íntima de una crisis personal con una reflexión más amplia sobre la sociedad contemporánea. La protagonista atraviesa un territorio emocional en el que la soledad puede alterar la percepción de lo que la rodea, mientras el mito de Marilyn adquiere diferentes significados y se convierte en un espejo de sus propias inquietudes.
David del Puerto y la música como lenguaje emocional
La música de David del Puerto constituye uno de los pilares de A solas con Marilyn. En una ópera contemporánea, la composición no se limita a acompañar la acción dramática: participa en la construcción de los personajes, establece atmósferas y permite expresar aquello que las palabras no siempre consiguen comunicar. La partitura se integra en un espectáculo que busca acercarse a los estados emocionales de la protagonista y transmitir la inestabilidad de su mundo interior.
La propuesta combina música en directo, voces y elementos electrónicos para crear un paisaje sonoro que acompaña el tránsito entre la realidad y la fantasía. Estos recursos permiten ampliar las posibilidades expresivas de la ópera y establecer contrastes entre momentos de intimidad, tensión y desorientación. La música se convierte así en una vía para acercarse a los sentimientos de la protagonista, pero también en un elemento que contribuye a que el espectador experimente la atmósfera cambiante de la historia.
La presencia de la electrónica introduce otra dimensión sonora y refuerza el carácter contemporáneo de la propuesta. En lugar de limitarse a una representación tradicional, la obra plantea un encuentro entre diferentes lenguajes artísticos que dialogan para construir una experiencia escénica singular. La combinación de voz, sonido e imagen invita a escuchar de manera activa y a percibir cómo los elementos musicales pueden sugerir emociones, recuerdos y pensamientos que permanecen abiertos a la interpretación personal.
Alfonso Zurro y Ricardo Campelo: texto y dirección al servicio de la escena
El texto de Alfonso Zurro proporciona el fundamento dramático de una historia que se mueve entre la experiencia cotidiana y los territorios más inciertos de la imaginación. El abandono desencadena una crisis que va mucho más allá de una ruptura sentimental: obliga a la protagonista a enfrentarse a sus propios vacíos, a revisar su relación con los demás y a buscar sentido en un mundo que parece haber perdido estabilidad.
La escritura se integra en una propuesta operística en la que la palabra convive con la música y la imagen. Esta combinación permite que la historia se desarrolle a través de distintos registros expresivos, sin depender exclusivamente del diálogo o de una narración lineal. Los espectadores se adentran en una experiencia en la que los sentimientos, los símbolos y las asociaciones visuales adquieren un papel esencial.
La dirección escénica de Ricardo Campelo articula estos elementos para dar forma a un espectáculo que apuesta por la intimidad y la intensidad. La interacción entre las voces, la música en directo, la electrónica y el lenguaje audiovisual crea un espacio donde la acción dramática puede adquirir diferentes dimensiones. La escena se convierte en un reflejo del universo interior de la protagonista, un lugar en el que las imágenes y las emociones se entrelazan hasta cuestionar qué pertenece a la realidad y qué nace de la fantasía.
Marilyn como mito contemporáneo: entre la imagen y la persona
La elección de Marilyn como referencia central no es casual. Su figura forma parte del imaginario colectivo y demuestra cómo una persona puede transformarse en un símbolo que sobrevive a su propia historia. La imagen pública, reproducida y reinterpretada durante generaciones, adquiere una vida propia y condiciona la manera en que la sociedad recuerda a quienes se convierten en iconos.
A solas con Marilyn explora precisamente esa tensión entre la identidad y la representación. ¿Hasta qué punto conocemos a alguien a través de las imágenes que nos llegan? ¿Qué ocurre cuando una figura idealizada se convierte en una forma de explicar nuestros propios miedos y deseos? La obra plantea estas preguntas sin reducirlas a una respuesta sencilla y utiliza el mito como punto de partida para hablar de la necesidad humana de encontrar referentes, proyectar expectativas y construir relatos sobre nosotros mismos.
La protagonista se mueve en un espacio donde las imágenes pueden ofrecer consuelo, pero también alimentar la confusión. En ese territorio, Marilyn representa tanto una presencia simbólica como una invitación a examinar la fragilidad que puede esconderse tras las apariencias. La obra propone así una reflexión sobre la cultura visual contemporánea y sobre la facilidad con la que los personajes públicos terminan ocupando un lugar en nuestra intimidad.
Una experiencia escénica íntima, intensa y envolvente
Asistir a A solas con Marilyn significa adentrarse en una propuesta que combina ópera, teatro, música electrónica y recursos audiovisuales para crear una experiencia de gran carga emocional. La integración de estos lenguajes invita al público a observar y escuchar desde diferentes perspectivas, mientras la historia avanza por un paisaje psicológico marcado por la incertidumbre, la obsesión y el deseo de encontrar una salida.
El carácter íntimo del espectáculo favorece una conexión cercana con el conflicto de la protagonista. La música en directo y las voces permiten percibir los matices emocionales, mientras que los elementos audiovisuales amplían el universo de imágenes y sensaciones que rodea la narración. La experiencia no se limita a seguir una historia: propone sumergirse en una atmósfera donde cada elemento contribuye a expresar la fragilidad de una persona que intenta reconstruir su mundo.
La obra puede resultar especialmente atractiva para quienes disfrutan de la ópera contemporánea, de las propuestas escénicas que cruzan disciplinas y de las historias que invitan a reflexionar más allá de lo que sucede sobre el escenario. Su acercamiento a la soledad, la identidad y el poder de los mitos abre un espacio para que cada espectador encuentre sus propias preguntas y establezca conexiones con experiencias personales.
Una ópera contemporánea para mirar más allá de las apariencias
Con música de David del Puerto, texto de Alfonso Zurro y dirección escénica de Ricardo Campelo, A solas con Marilyn propone una mirada artística sobre la vulnerabilidad humana y la influencia que ejercen los grandes iconos culturales en nuestra forma de entender la realidad. La obra combina intimidad y experimentación para explorar el momento en que el dolor, la imaginación y las imágenes comienzan a mezclarse.
El resultado es una experiencia que invita a escuchar, contemplar y cuestionar aquello que damos por sentado. Marilyn aparece como símbolo de una cultura fascinada por las imágenes, pero también como una vía para acercarse a la soledad y a la búsqueda de identidad. Entre música, voces y lenguaje audiovisual, el espectáculo construye un viaje emocional que permanece abierto a distintas interpretaciones.
Si buscas una propuesta escénica diferente, capaz de unir la intensidad de la ópera con una reflexión actual sobre las relaciones humanas y los mitos contemporáneos, A solas con Marilyn te invita a descubrir un universo donde la música y la imagen se convierten en herramientas para explorar lo que sucede cuando nos quedamos frente a frente con nuestros propios deseos, miedos y contradicciones.