Antígona, la estirpe maldita
"Antígona, la estirpe maldita” cierra la trilogía de las heroínas griegas, tras Elektra y Medea con las que Atalaya ha recorrido una treintena de países de cinco continentes. La riqueza de Antígona como obra radica en los cinco niveles del conflicto que se plantean: mujer insumisa frente a hombre patriarcal; ternura frente a fuerza; persona frente a la maquinaria del poder; vida frente a muerte; humanos frente a dioses… y especialmente un sexto nivel: el conflicto entre el derecho natural humano y las leyes inflexibles y monolíticas del Poder.
Esta versión parte el encuentro de la Esfinge con Edipo, padre de Antígona. Pone valor los personajes de Iocasta (madre de la heroína… y también de Edipo) así como Polinices y Eteocles, hermanos de Antígona. Esta puesta en escena que abarca en un solo espectáculo toda la estirpe tebana resulta única en las múltiples versiones escritas a lo largo de 25 siglos. Una veintena de ellas han influido en el texto final de nuestra obra. Se ha realizado una investigación escogiendo las tragedias griegas originales y, al tiempo, las versiones más expresionistas y vanguardistas de los últimos siglos.
Edipo, huye de Corinto por los augurios del oráculo que vaticina que matará a su padre y yacerá con su madre. Tras descifrar el enigma de la Esfinge y matar en el camino al rey de Tebas (sin saber que era su propio padre) se desposa con Iocasta. Ante los vaticinios del ciego sabio Tiresias, ella percibe el incesto cometido y el horror que desencadenará: su suicidio, la ceguera de Edipo y su huida de Tebas. Los hijos de ambos se enfrentarán por el reino, muriendo ambos y subiendo al trono Creonte, hermano de Iocasta. El nuevo regente pide todo el honor para Eteocles, hermano pequeño a quien apoyó, y que se deje sin enterrar el cadáver de Polinices, que había sido desterrado y volvió con un ejército extranjero. Antígona e Ismene, hermanas de ambos quieren enterrarlo pero Creonte amenaza con pena de muerte a quien lo haga. Sólo Antígona se rebela. Creonte la condena a muerte a pesar de que su propio hijo, Hemon está prometido con ella. Sola en su tumba en vida recibe a los espectros de toda su estirpe, maldita. Tiresias y el omnipresente Coro, narran el horror que sucederá en Tebas tras esta espiral de muertes aciagas.