Este concierto recorre la evolución de la sonata para violín y bajo continuo a lo largo de un siglo, desde sus orígenes en Venecia hasta su máxima sofisticación contrapuntística en Alemania.
El programa ilustra cómo el diálogo instrumental primigenio de Castello se sistematiza bajo el modelo formal de Corelli en Roma, adquiriendo el lirismo y la fluidez melódica de Albinoni junto al virtuosismo rítmico de Vivaldi.
Al cruzar los Alpes, este legado italiano influye en la producción de Händel, quien integra la melodía mediterránea en una rigurosa arquitectura armónica, culminando finalmente en la obra de Bach, cuya obra sintetiza el teatro, la densidad polifónica y el misticismo de sus antecesores.