«¿Qué es el amor sino un laberinto donde el deseo se viste de gala y la razón salta por la ventana?»
A través de la figura de Scaramouche —bufón, guía y espejo torcido del espectador—, el espectáculo traza un recorrido dinámico y apasionado por las distintas dimensiones del sentimiento humano.
Desde las miserias y risas cotidianas de la pareja contemporánea hasta la comedia chispeante del siglo XIX, pasando por la frescura del entremés barroco, la lírica del Romancero y la profundidad filosófica de Calderón de la Barca. Un montaje vivo donde el verso clásico rompe la cuarta pared para dialogar de tú a tú con el público de hoy.
SOBRE LA OBRA
EL VIAJE ESCÉNICO (¿Qué pasa en el escenario?)
Un recorrido dramatúrgico estructurado en 6 bloques donde el humor cotidiano, la comedia de enredo y la alta poesía se entrelazan sin pausa en este montaje donde el metateatro tiene su propio espacio.
La Noche y el Despertar del Código: La luz de una vela, el sonido de una caja de música y la danza del Pegaso/Caballo abren la puerta a una dimensión poética.
Scaramouche, el Bufón del Siglo XXI: Entra desde el patio de butacas rompiendo la cuarta pared. Con humor ácido, conecta con el público hablando de los miedos, la vida cotidiana (los ronquidos, las llaves, los pies fríos) y los absurdos del amor moderno, sirviendo de puente hacia el pasado.
La Mística y la Pasión: Transición hacia el misterio con los versos de la Noche oscura del alma de San Juan de la Cruz, acompañados por la fuerza plástica y erótica del baile flamenco/contemporáneo.
Comedia Clásica en Estado Puro (La discreta embobada): Un divertido entremés de enredo barroco donde una dama finge bastedad para esquivar a un pretendiente. Incluye la participación cómplice de un espectador y se cierra con un duelo ágil de refranes populares. (de La discreta enamorada)
El Desamor y el Sainete (Ganas de reñir): Tras un paseo por la lírica del Romancero, viajamos a la comedia picada del siglo XIX con los Hermanos Álvarez Quintero: una pareja atrapada en una discusión absurda y costumbrista sobre las ganas de reñir sin motivo alguno.
Clímax, Filosofía y Cierre: La pantomima de la botella invisible nos lleva al corazón de Calderón de la Barca («¡Ay mísero de mí, ay infelice!»). Los personajes se cruzan en un espejo de desengaño y poesía, cerrando en un potente cuadro plástico (La nave de los locos) que devuelve la luz a la vela inicial.