4 escenas bien definidas. La primera contemporánea, donde una gata se despereza al amanecer, la segunda más castiza, donde la escena de " me muero de amor" te emociona hasta hacerte llorar. La tercera de corte más moderno, te traslada al la movida madrileña de los ochenta y la apoteosis final, de corte más goyesco, donde la bailarina se entrega hasta la extenuación, en un derroche técnico y físico digno de mención, al igual que los músicos y la soprano .