David Botello
Tiene 30 años de experiencia en televisión y lleva desde 2015 dedicándose a divulgar la historia.
Director, escritor, productor ejecutivo y guionista de televisión. PREMIO TALENTO 2020. Creador, director, guionista, productor ejecutivo y presentador de EL PUNTO SOBRE LA HISTORIA (Telemadrid. Premio Madridiario a la Mejor Iniciativa Cultural), ESTO ES OTRA HISTORIA (Telemadrid) y la versión aragonesa de ESTO ES OTRA HISTORIA, que lideró el Prime Time aragonés en 3 ocasiones, de las 17 emisones.
Dirige y presenta la versión radiofónica de ESTO ES OTRA HISTORIA (Onda Madrid, 2020). Dirige y presenta LA HISTORIA EN RUTA (Cadena SER). Colabora en LA ROCA, el magazine que presenta Nuria Roca, los domingos, en La Sexta, con una sección de curiosidades de la historia No me toques los Borbones).
Es autor de media docena de libros de historia y ha creado, junto a Esther Sánchez, HACIENDO HISTORIA.
FELIPE V, el rey que nos salió rana, es su proyecto más personal.
David estudió interpretación en el Laboratorio de William Layton. Y, por eso, quería volver a subirse a un escenario para hacer lo que sabe: contar una historia sorprendente que no se conoce.
Además, es autor de Y tú en piezas (Sala Montacargas, 1997) y Más allá del puente, una comedia casi romántica, con MARTA TORNÉ, ALEX BRENDEMÜHL y SANTI MILLÁN, que se estrenó en el Teatro Borrás de Barcelona y estuvo dos temporadas en el Teatro Lara de Madrid (2010- 2011).
DAVID es una voz única dentro de la divulgación histórica actual, basada en la pasión, la sinceridad, el sentido del humor y la proximidad con el espectador. Siempre ha sido fiel a su fórmula: desempolvar la Historia y sacarla a la calle.
Su experiencia ha dado lugar a una narrativa tan singular como refrescante para acercarnos a la historia, con relatos a pie de calle, que mezclan, a partes iguales, espontaneidad, entretenimiento y rigor.
Felipe V, el rey que nos salió rana
Felipe V llegó al trono de España para hacer Borbón y cuenta nueva. Heredó el trono de Carlos II, el Hechizado, el último Austria. Así que lo tenía fácil. Sus vasallos depositaron en él todas sus esperanzas. Y, sin embargo, nos salió rana.
Era melancólico, que era la manera de llamar a la depresión. Estaba obsesionado con el sexo, la muerte y el pecado. Era paranoico y pensaba que le querían hechizar usando su ropa blanca, sus uñas o su cabello. Así que decidió no volver a cambiarse de camisa y se negó a lavarse, a afeitarse o a cortarse el pelo o las uñas.
En su trastorno, pensaba que el sol quería asesinarlo. Y cambió todos sus horarios. Del mucho temer y el poco dormir se le secó el cerebro, como a don Quijote. Y empezó a tener alucinaciones, como la de querer montar el caballo de uno de los tapices de palacio.
Un buen día, se despertó pensando que era una rana. Y se puso a cuatro patas, a dar saltitos y a croar. Cruá cruá, cantaba le ruá.
Esta vez, el cuento nos salió al revés. El príncipe azul que vino de Versalles se convirtió en un rey batracio. El rey que nos salió rana.