Se cumplía el mes de enero de 1939 cuando Antonio Machado cruza la frontera camino del exilio. El poeta, abatido y enfermo, sostiene la mano de su anciana madre empapada hasta los huesos. Apenas un mes después, el 22 de febrero de 1939, miércoles de ceniza, Antonio fallece en una modesta pensión de Collioure. Tal y como escribió en versos premonitorios, murió “ligero de equipaje”. “Adiós, madre”, fueron sus dos últimas palabras.
La compañía Sol y Tábanos toma de la vida y de la obra de Antonio Machado la materia que le permite elaborar un testimonio vivo, tal como diría el propio Machado: palabra en el tiempo, palabra que aún reverbera en nuestros días: “hoy es siempre todavía”. Diálogos salpicados de la poética machadiana puestos en la voz y el cuerpo de actores y actrices que nos remontan hasta aquellos años convulsos. Un modo de acercarnos a esa historia, casi siempre velada, de un tiempo de esperanza y frustración.
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