Marcos del Ojo, más conocido como El Canijo de Jerez, encarna el espíritu intenso y libre de la rumba fusión andaluza. Con una carrera forjada entre héroes del mestizaje sonoro y raíces jerezanas, su propuesta en directo es un abrazo entre la pasión flamenca, el rock desenfadado y la palabra poética. Verlo sobre el escenario es dejártelo todo: moverte, cantar, emocionarte. Es sumergirte en un instante de comunión musical que despierta el cuerpo y el corazón.
Orígenes y el camino con Los Delinqüentes
Nacido el 27 de junio de 1982 en Jerez de la Frontera, Marcos del Ojo Barroso vio su destino marcarse pronto. A los quince años fundó junto a su amigo Miguel Ángel “Er Migue” la banda Los Delinqüentes, un proyecto que mezclaba rumba, rock, flamenco y expresiones populares con frescura urbana.El sentimiento garrapatero que nos traen las flores, disco que se alzó con disco de oro gracias a su sonido distinto y directo.
Originalmente, la voz principal correspondía a Migue, mientras El Canijo aportaba composiciones, guitarra y coros; sin embargo, él ya interpretaba algunos temas como “Uno más” y “El día de los bomberos”. El destino los golpeó en 2004 con la muerte prematura de Migue, justo cuando eran un referente emergente.
En ese momento, Marcos asumió el liderazgo creativo y vocal de Los Delinqüentes, continuando el legado con discos como El verde rebelde vuelve.
A pesar del dolor, tomó las riendas del proyecto para transformar el duelo en pulsión artística. Durante aquellos años el grupo amplió repertorios, colaboraciones y soltura en directo. Su fusión de ritmos callejeros, versos encendidos y una estética andaluza singular los convirtió en un clásico popular.
La voz solista y nuevas exploraciones
A comienzos de 2012, El Canijo emprendió su trayectoria en solitario con El nuevo despertar de la farándula cósmica, un álbum que lo presentó como solista y le valió reconocimiento en el ámbito independiente.Continuó con La lengua chivata (2014), obra financiada por crowdfunding, en la que exploró texturas íntimas y letras incisivas. Luego siguieron Manual de jaleo (2018) y Constelaciones de humo (2020), trabajos en los que su pulso rítmico y sensibilidad evocadora quedaron aún más evidentes.
En 2023 culminó esa etapa con Ceniza y barro, un disco que el propio artista ha definido como un cierre de ciclo: desnudo, emocional y con el aroma de la despedida. Paralelamente, El Canijo ha formado parte de proyectos colectivos: La Pandilla Voladora (junto a Albert Pla, Muchachito, Tomasito o Lichis), el dúo Estricnina con Juanito Makandé u otras colaboraciones dentro del mestizaje musical español. En más recientes tiempos, ha colaborado con Los Estanques, sumando nuevos matices y consolidando su espíritu abierto a la experimentación.
Por qué asistir, ahora más que nunca
Asistir a un concierto de El Canijo de Jerez es entrar en un instante vivo donde la emoción no se interpreta, se comparte. Es la oportunidad de sentir cómo una voz lleva historias de barrio, de duelo, de celebración, de aire libre. Es encontrarte con un intérprete que ha sabido atravesar pérdidas y reinventarse sin renunciar a su esencia. Las veladas de El Canijo resonarán con guitarras, palmas, melodías que piden un coro espontáneo, instantes de silencio que duelen y momentos de abrazo colectivo. De un acorde puede brotar una lágrima o una carcajada compartida. Y cuando terminas la noche, llevas contigo algo más que canciones: llevas una huella. Si te atrae la música que late con raíces profundas y voz propia, si quieres dejarte llevar por la fuerza del directo y descubrir por qué lo garrapatero sigue vivo, no pierdas la oportunidad de que El Canijo de Jerez te cuente su presente en directo. Porque cada concierto suyo puede ser el que cambie tu forma de sentir la canción.