La obra es una joya para reflexionar sobre los sistemas educativos, replantearse que quiere uno en la vida, el elenco excepcional, destacó a los chavales jóvenes, que son unos pequeños artistas, en especial la figura de Tod Anderson (Sergio Aguado), que sensibilidad para representar sus emociones. Lo peor las butacas, son estrechas y muy duras pero como la mayoría de teatros en MADRID