Piedad lleva años casada con el mismo hombre y tiene un hijo adolescente, una vida que, aunque estable, ha perdido la chispa que alguna vez la emocionaba.
Por otro lado, Delfina es soltera y perfeccionista, soñando con encontrar a su pareja ideal para construir la familia perfecta. Sin embargo, su idealismo la ha llevado a una búsqueda interminable, donde ningún hombre parece estar a la altura de sus expectativas.
Piedad, que conoce de primera mano las complejidades de la vida familiar, intenta mostrarle a Delfina que la perfección no siempre es lo que parece.
Entre enredos y situaciones inesperadas, ambas se ven envueltas en un plan descabellado que cambiará sus vidas y las obligará a replantearse lo que realmente significa la felicidad y la realización personal.