Embrague habla de una larga y sabia tradición que recomienda a los novios que el día de la boda no se vean antes de la ceremonia. Menos aún viajar juntos a la iglesia en el mismo coche, ni siquiera acompañados por los testigos. Podría estropearse el coche, y ellos podrían ponerse nerviosos y acabar diciéndose cosas que no se habían dicho nunca antes. Hasta llegar a preguntarse si es amor lo que sienten el uno por el otro. Si ese amor es verdadero, amor eterno… No, mira, déjate. Mejor no correr ese riesgo.
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