La cartografía de una vida se despliega en la Habitación A. Como si se tratara del mundo, A sumergida en su habitación, viaja entre las memorias. Atraviesa las fronteras más íntimas para encontrarse consigo misma, para poder mirarse. A se hurga mientras se hace árbol, canta y se descubre buscando nombres, luces y formas para el lugar de su encuentro. A se observa para no seguir huyendo de sí: arroja todos los recuerdos y les da lugar. Memoriza, violenta, abraza, retuerce, limpia y honra hasta descubrir la danza con la que pueda finalmente nombrarse. Habitación A se relata en cuatro escenas: Primer momento / Mirar el lugar, Segundo momento/Arrojarse, Tercer momento/Memorizar, Cuarto momento/La danza. Montaje escénico multilenguaje que narra una historia íntima en clave de danza contemporánea, teatro y poesía. Narrar el éxodo desde la metáfora, desde lo sensorial y lo onírico. Poemar desde el cuerpo, los sonidos, los objetos, y construir los mapas de nuestras nostalgias para subsistir a las distancias. Soltar la voz, esa disolución ante diversas instancias.