Las quisieron borrar de la historia. Es hora de recordarlas. Esta propuesta escénica recupera la memoria de trece mujeres convertidas en símbolo de todas aquellas milicianas que tomaron las armas para luchar contra el fascismo y la opresión durante la Guerra Civil española. A medio camino entre el teatro documental y el musical, el espectáculo construye una historia ficcionada que mira hacia un pasado marcado por la violencia, la miseria y el silencio para poner nombre, rostro y voz a quienes durante décadas quedaron relegadas al olvido. Una experiencia escénica multidisciplinar que invita a reflexionar sobre la memoria histórica y sobre la necesidad de recordar a quienes fueron apartadas del relato oficial.
Trece mujeres como punto de partida
La historia de las trece protagonistas sirve como eje para acercarse a una realidad mucho más amplia: la de las mujeres que participaron activamente en la lucha durante aquellos años. Más allá de las cifras y de los acontecimientos conocidos, el espectáculo busca recuperar sus experiencias, sus ideales, sus miedos y las consecuencias de enfrentarse a un contexto de guerra y represión.
Estas trece figuras funcionan como representación de muchas otras mujeres cuyas historias quedaron fragmentadas o directamente desaparecieron de la memoria colectiva. La propuesta no pretende ofrecer una reconstrucción histórica convencional, sino utilizar la ficción escénica para abrir preguntas y recuperar voces. El resultado pone el foco en las personas que vivieron aquellos acontecimientos y en la huella que dejaron, reivindicando su derecho a formar parte de la historia.
Teatro documental y musical para recuperar la memoria
Uno de los principales atractivos del espectáculo reside en su lenguaje multidisciplinar. El teatro documental se encuentra con la música y otros recursos escénicos para construir una narración capaz de alternar momentos de gran intensidad con espacios de reflexión. La combinación de disciplinas permite abordar un periodo especialmente complejo desde diferentes perspectivas y evita que la memoria quede reducida a un relato puramente histórico.
La música desempeña un papel fundamental en esta experiencia, aportando emoción y ritmo a una historia marcada por el dolor y la resistencia. El escenario se convierte así en un espacio de encuentro entre pasado y presente, donde la palabra, la interpretación y la dimensión musical ayudan a acercar al espectador a unas vidas que, pese al paso del tiempo, continúan interpelando a la sociedad actual.
Una mirada a los años grises de la guerra
La obra se adentra en la dureza de quienes vivieron aquellos años de conflicto, pobreza y represión. La guerra no aparece únicamente como un acontecimiento histórico, sino como una realidad que transformó profundamente la vida cotidiana y condicionó el futuro de miles de personas. En ese contexto, las mujeres protagonistas tuvieron que enfrentarse a circunstancias extremas mientras defendían sus convicciones y luchaban contra una situación de opresión.
El espectáculo plantea también una reflexión sobre lo que sucede cuando determinadas historias dejan de contarse. La desmemoria se convierte en uno de sus temas centrales y conecta las experiencias de las protagonistas con una cuestión todavía presente: la dificultad de recuperar determinados capítulos del pasado y reconocer a quienes quedaron fuera de los relatos oficiales. Desde el escenario, la obra reivindica el valor de recordar como una forma de comprender el presente.
“Que nuestro nombre no se borre de la historia”
La frase atribuida a Júlia Conesa, “Que nuestro nombre no se borre de la historia”, resume buena parte del espíritu de la propuesta. Su significado trasciende a la propia protagonista y se convierte en una petición colectiva para todas aquellas mujeres cuyos nombres y vidas merecen ser recuperados. El espectáculo recoge ese legado como una llamada a la memoria y como una forma de devolver protagonismo a quienes fueron silenciadas.
La presencia de esta dimensión testimonial aporta al montaje una carga emocional especial. El público no se encuentra únicamente ante una representación sobre el pasado, sino ante una invitación a escuchar aquello que durante demasiado tiempo permaneció en silencio. La ficción permite acercarse a las protagonistas desde una perspectiva humana, mientras la música y el lenguaje escénico amplifican la fuerza de sus historias.
Una experiencia para recordar y reflexionar
Asistir a este espectáculo supone enfrentarse a una experiencia que combina emoción, memoria y reflexión. La atmósfera está marcada por la dureza de los acontecimientos narrados, pero también por la determinación de unas mujeres que decidieron participar activamente en un momento histórico convulso. La puesta en escena busca generar una conexión directa con el público y convertir el teatro en un lugar donde recordar sea también una experiencia compartida.
La propuesta puede interesar tanto a quienes sienten curiosidad por la memoria histórica como a quienes buscan un espectáculo que combine teatro, música y compromiso social. Su carácter multidisciplinar permite acercarse a la historia desde la emoción y la sensibilidad, mientras que su dimensión documental invita a cuestionar aquello que se recuerda, aquello que se olvida y quién decide qué nombres permanecen.
Las quisieron borrar de la historia. Es hora de recordarlas propone, en definitiva, un viaje escénico hacia un pasado que todavía forma parte del presente. Trece mujeres, trece historias y una memoria colectiva que reclama su lugar. Una obra para escuchar sus voces, conocer sus luchas y comprender que recordar también puede ser una forma de justicia.