María Marín: flamenco, guitarra y libertad creativa
María Marín es cantaora, guitarrista y compositora, una artista que ha construido su identidad a partir del encuentro entre las raíces flamencas de Utrera, la formación clásica y una permanente curiosidad por explorar nuevos territorios. Su música nace del conocimiento profundo de la tradición, pero se expresa desde una mirada contemporánea en la que conviven cante, guitarra, canción de autor y experimentación.
Sobre el escenario, María Marín reúne dos facetas que han evolucionado juntas a lo largo de su trayectoria: la voz y la guitarra. Su capacidad para acompañarse a sí misma le permite crear un espacio especialmente íntimo, donde cada silencio, cada acorde y cada giro del cante adquieren protagonismo. El resultado es una propuesta personal que conecta la memoria del flamenco con una sensibilidad abierta a otros lenguajes musicales.
De Utrera al conservatorio: las raíces de María Marín
Nacida en Utrera, Sevilla, en 1987, María Marín creció en un entorno estrechamente relacionado con el flamenco. La música formaba parte de su vida cotidiana mientras desarrollaba, paralelamente, una rigurosa formación académica. Comenzó a estudiar guitarra a los siete años en el Conservatorio Elemental de Música de Utrera y continuó su aprendizaje en el Conservatorio Profesional Francisco Guerrero de Sevilla.
Posteriormente cursó estudios superiores en el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo de Sevilla, donde se formó con el guitarrista Antonio Duro. Su evolución como instrumentista la llevó hasta los Países Bajos para realizar un máster de guitarra clásica en el Real Conservatorio de La Haya bajo la tutela de Zoran Dukic.
Esta combinación entre formación académica y aprendizaje vivencial resulta fundamental para comprender su personalidad artística. Mientras estudiaba repertorio clásico, María Marín seguía conectada con el flamenco que había escuchado desde pequeña. En lugar de elegir entre ambos mundos, terminó convirtiendo esa dualidad en una de las principales fortalezas de su música.
La voz, la guitarra y el descubrimiento del cante
Aunque la guitarra ocupó inicialmente el centro de su formación profesional, el cante siempre había estado presente en María Marín. Durante su etapa en los Países Bajos comenzó a desarrollar con mayor libertad esa dimensión vocal y acabó profesionalizando su carrera como cantaora, además de continuar trabajando como guitarrista.
Su estancia fuera de España amplió también su horizonte creativo. El contacto con músicos procedentes del jazz y las músicas del mundo le permitió experimentar con diferentes sonoridades y entender su propia tradición desde nuevas perspectivas. Desde entonces, su carrera ha transitado con naturalidad entre flamenco, música clásica, jazz, creación contemporánea y canción.
Esta versatilidad le ha permitido trabajar con artistas como Carles Benavent, Tomatito, Antonio Serrano y Javier Colina, además de desarrollar una relación especialmente estrecha con el mundo de la danza. A lo largo de su trayectoria ha cantado para figuras como Leonor Leal, Vanesa Aibar, Úrsula López, Karen Lugo y José Manuel El Oruco, entre otros nombres.
Una trayectoria vinculada a la danza y la creación contemporánea
La relación entre música y movimiento ocupa un lugar destacado en la carrera de María Marín. Su experiencia acompañando al baile ha enriquecido su sentido del ritmo y su capacidad para reaccionar en tiempo real sobre el escenario, dos elementos esenciales dentro del flamenco.
Especialmente significativa ha sido su colaboración con Israel Galván, una de las figuras más innovadoras del baile flamenco contemporáneo. El encuentro entre ambos abrió nuevas posibilidades en la trayectoria de Marín, que ha participado en diferentes proyectos del bailaor aportando tanto su voz como su guitarra.
También ha colaborado habitualmente con el artista y creador Pedro G. Romero y ha desarrollado propuestas en las que el flamenco dialoga con otras disciplinas. En la Bienal de Flamenco de Sevilla estrenó junto a Pastora Galván Sinda, un proyecto que volvió a mostrar su capacidad para sostener la escena desde la voz y la guitarra.
De Junio a Las tres Marías
En 2018 publicó Junio, su primer álbum en solitario como cantaora y guitarrista. El trabajo permitió trasladar al formato discográfico una identidad musical construida durante años entre España y los Países Bajos, mostrando su particular manera de acercarse al flamenco desde una formación amplia y una sensibilidad propia.
Su evolución continúa con Las tres Marías, un proyecto especialmente personal en el que confluyen las distintas vertientes que han acompañado su trayectoria: la guitarrista clásica, la cantaora flamenca y la compositora interesada en la experimentación y la canción.
En este universo aparecen recuerdos de infancia, referencias a Utrera y un diálogo constante entre lo antiguo y lo contemporáneo. La tradición flamenca puede convivir con la canción de autor y con influencias inesperadas sin que ninguna de ellas resulte ajena. María Marín parte del conocimiento de los cantes y de la guitarra para después transformarlos desde su propia experiencia.
María Marín en directo: intimidad, raíz y experimentación
Ver a María Marín en directo permite descubrir de manera especialmente clara esa convivencia de lenguajes. Voz y guitarra establecen una relación íntima en la que la artista puede pasar del cante flamenco a una canción propia o a territorios más experimentales sin romper el hilo emocional del concierto.
Sus actuaciones combinan recogimiento e intensidad. Hay momentos en los que la guitarra sostiene delicadamente la voz y otros en los que el ritmo adquiere mayor protagonismo. La formación clásica aporta precisión y riqueza instrumental, mientras que su experiencia como cantaora introduce la espontaneidad, la expresividad y la capacidad de transformar cada interpretación según lo que sucede sobre el escenario.
La atmósfera resulta cercana y profundamente musical. El público puede reconocer ecos del flamenco tradicional y, al mismo tiempo, encontrarse con sonoridades inesperadas. Esa libertad convierte sus conciertos en propuestas capaces de atraer tanto a aficionados al flamenco como a quienes disfrutan descubriendo nuevas formas de relacionar tradición y creación contemporánea.
Una artista entre tradición y presente
La trayectoria de María Marín demuestra que conocer las raíces no significa permanecer inmóvil en ellas. Su formación como guitarrista clásica, su experiencia como cantaora, los años vividos en los Países Bajos y las colaboraciones con músicos y artistas de diferentes disciplinas han terminado configurando una voz difícil de encasillar.
Junto a su actividad artística, mantiene además una estrecha relación con la enseñanza. Ha colaborado como profesora de cante y acompañamiento al baile en Codarts, Universidad de las Artes de Rotterdam, trasladando al ámbito académico una experiencia construida entre diferentes tradiciones musicales.
Guitarrista, cantaora y compositora, María Marín encuentra precisamente en esa multiplicidad su principal territorio creativo. Su música mira hacia el flamenco antiguo para construir algo nuevo, conectando memoria, experimentación y emoción.
Descubrir a María Marín en directo es acercarse a un flamenco íntimo, libre y lleno de matices: una experiencia donde voz y guitarra se encuentran para tender puentes entre Utrera, la tradición y los sonidos del presente.