¿Qué ocurre cuando una de las grandes tragedias de la literatura clásica aterriza en la Europa contemporánea y termina perdiéndose entre las luces de un Benidorm nocturno y lisérgico? Borja López Collado propone una relectura de Medea que conecta el universo de Eurípides con la guerra de Ucrania, la música trap y los conflictos sentimentales y sociales de nuestro tiempo. El resultado es una propuesta tan provocadora como reconocible, construida bajo un género creado expresamente por el propio autor: la Tragedia Trap. Una experiencia teatral de ritmo, crudeza y energía que demuestra que, detrás de los siglos y de los cambios de lenguaje, algunas pasiones humanas siguen siendo sorprendentemente parecidas.
Borja López Collado, una nueva voz de la dramaturgia valenciana
Borja López Collado está considerado por la crítica como uno de los jóvenes autores valencianos más valiosos de su generación. Su escritura se caracteriza por buscar nuevas formas de aproximarse a los grandes conflictos humanos y por establecer conexiones inesperadas entre la tradición y la cultura contemporánea. En esta propuesta, esa vocación de renovación alcanza una de sus expresiones más singulares al enfrentarse a Medea, una tragedia que lleva siglos interrogando al público sobre el amor, la traición, la violencia y sus consecuencias.
Lejos de plantear una adaptación convencional, López Collado utiliza el texto clásico como materia prima para construir un universo propio. La guerra de Ucrania sirve como punto de partida y el viaje conduce hasta un Benidorm nocturno, urbano y lisérgico. El contraste entre ambos espacios resume perfectamente la intención de la obra: demostrar que los conflictos que atraviesan a los personajes de Eurípides no pertenecen únicamente al pasado, sino que continúan presentes bajo nuevas formas y nuevos códigos.
¿Qué es la Tragedia Trap?
Para desarrollar esta relectura, Borja López Collado crea un género propio: la Tragedia Trap. La propuesta toma elementos asociados a la música trap y los pone en diálogo con las estructuras y conflictos de la tragedia clásica. El resultado rompe las fronteras entre tradición teatral y cultura urbana para construir un lenguaje escénico contemporáneo, directo y cargado de energía.
El trap aparece asociado en el espectáculo a temas como la infidelidad amorosa, los ajustes de cuentas y los conflictos al margen de la ley. También arrastra una imagen de género agresivo y crudo, así como debates relacionados con la representación de la mujer y su posible cosificación. Precisamente ahí surge una de las preguntas más interesantes de la obra: ¿no hablaba ya Eurípides de todo esto? La conexión entre ambos universos no es un simple juego estético, sino una forma de demostrar que la tragedia puede cambiar de apariencia sin perder su capacidad para hablar de nuestros impulsos más extremos.
Medea, Eurípides y los conflictos que siguen vigentes
La figura de Medea continúa siendo una de las más poderosas de la dramaturgia occidental porque concentra emociones difíciles de separar: amor, deseo, abandono, rabia, humillación y venganza. Su historia plantea preguntas incómodas sobre los límites de la pasión y sobre aquello que puede suceder cuando una relación se rompe de manera irreparable. La nueva mirada de López Collado actualiza esos conflictos sin borrar su origen clásico.
La guerra y la violencia funcionan como un marco que permite conectar la experiencia individual con una realidad mucho más amplia. Del mismo modo que la tragedia griega convertía los conflictos de sus personajes en preguntas sobre la sociedad, esta propuesta utiliza referencias contemporáneas para hablar de un presente marcado por la incertidumbre, las relaciones de poder y la dificultad de encontrar un lugar propio. El resultado es una Medea que se siente próxima precisamente porque sus contradicciones continúan siendo reconocibles.
De la guerra de Ucrania a un Benidorm lisérgico
El recorrido espacial de la obra es uno de sus elementos más llamativos. Partir de la guerra de Ucrania para desembocar en un Benidorm nocturno genera un contraste visual y conceptual que permite observar la tragedia desde distintos ángulos. La ciudad turística, con sus luces, excesos y vida nocturna, se transforma en un territorio escénico donde las pasiones pueden desbordarse.
La atmósfera resultante combina intensidad, oscuridad y una energía urbana que se aleja deliberadamente de la solemnidad asociada al teatro clásico. El público puede encontrarse con una experiencia marcada por el ritmo, la provocación y una estética contemporánea, pero también con momentos de tensión emocional. La mezcla busca despertar sensaciones antes que ofrecer una lectura cómoda, situando al espectador ante personajes que se mueven en zonas moralmente complejas.
Una experiencia teatral entre lo clásico y lo urbano
Asistir a esta Tragedia Trap supone encontrarse con una propuesta que juega conscientemente con los contrastes. Lo clásico dialoga con lo urbano, el mito con la cultura popular y la tragedia con códigos musicales contemporáneos. Esta combinación convierte el espectáculo en una experiencia especialmente atractiva para quienes disfrutan de las propuestas escénicas que buscan nuevas maneras de contar historias conocidas.
La fuerza de la obra está también en las preguntas que deja abiertas. ¿Cuánto hemos cambiado desde la época de Eurípides? ¿Qué diferencia existe entre la violencia representada en una tragedia clásica y la que aparece en las narrativas contemporáneas? ¿Hasta qué punto los códigos culturales cambian mientras permanecen intactas determinadas emociones? Borja López Collado utiliza Medea para poner estas cuestiones sobre la mesa y demostrar que los clásicos todavía pueden hablar nuestro idioma.
Una Medea para el presente
La propuesta de Borja López Collado no busca convertir a Medea en una pieza de museo, sino devolverla a un presente donde sus conflictos puedan sentirse de nuevo. La guerra, el deseo, la traición, la violencia y la lucha por sobrevivir encuentran nuevos códigos en la Tragedia Trap, mientras Benidorm se convierte en un escenario inesperado para una historia que nació hace siglos.
El resultado es un espectáculo provocador y contemporáneo que invita tanto a quienes conocen la tragedia de Eurípides como a quienes se acercan a ella por primera vez. Una experiencia escénica en la que el lenguaje del trap sirve para descubrir que, detrás de las luces, la música y los cambios de época, las pasiones humanas siguen teniendo la misma capacidad de llevarnos al límite.