Ver a Raúl en directo en Madrid ha sido una experiencia que me llegó al alma.
La conexión que crea con el público y con el mundo espiritual es pura magia. Ver cómo entregaba los mensajes con tanto amor, respeto y claridad fue algo que no olvidaré. Sentí una energía muy elevada y salí con el corazón más ligero, con una sensación de paz que todavía me acompaña.
Gracias, Raúl, por tu luz y por recordarnos que el amor no muere.