Rubén quiere arreglar su vida, viajando al pasado. Su pasado no es tanto idílico, ni cómo lo recordaba y por supuesto no es tan fácil de enderezarlo. Y ni Didiana, ni Bibiana (ella misma), ni Sonia, son conscientes de que en este juego al que están jugando de manera incosnciente, puede traer otras consecuencias en el futuro inmediato. O sea, seguimos hablando de cosas de la vida. Al final: Rúben seguirá viviendo en el pasado, pues su trauma le impide avanzar. Sonia quiere vivir en el futuro, pues cree que le depara cosas mejores. Y Didiana es capaz de sacrificarse a sí misma para intentar vivir un presente que no le corresponde. La vida misma. ¿No?
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