Cantaor: Segundo Falcón. Guitarrista: Paco Jarana.
Vivimos en una época de transformación. El mundo, tal y como lo concebíamos, parece haber quedado atrás. No es más que el devenir existencial: a una época le sucede otra, y otra, y así sucesivamente, en una espiral de Fibonacci bella, perfecta... pero imparable.
La evolución de la sociedad conlleva, cómo no, la evolución de la cultura, que no es más que el reflejo de su tiempo. Y dentro de la cultura, el flamenco es santo y seña de un pueblo que no concibe su forma de expresión sin él.
Soy un cantaor clásico, entendiendo este clasicismo desde mi propia visión, desde mi propia personalidad, desde lo vivido y lo por vivir. Por otro lado, en estos tiempos en los que acabamos de sobrellevar la intimidad forzada de un encierro no voluntario, la asfixia de la falta de libertad, necesitamos una intimidad real, buscada, libre.
Junto a Paco Jarana a la guitarra, quiero rebuscarme en mi clasicismo y mi realidad. Propongo a tiempo real, una experiencia híbrida, siguiendo el canon marcado por el propio flamenco, que he sabido nutrirme, crecer, y recrearme. No podemos cerrar los ojos a la sociedad en la que vivimos y a todas las influencias de las que el flamenco se rodea. Pongamos a convivir lo clásico con una influencia sonora a tiempo real, no estudiada, no impostada, sin ceñirse a cánones, sino en vivo, latiendo al unísono. Es, por lo tanto, un homenaje al enorme Crisol que significa el flamenco.