Fue primero una fortaleza románica del siglo XIII para convertirse en un castillo medieval señorial de gran esplendor en los siglos XVI y XVII.
Posteriormente, tras sufrir asedios, deterioro y abandono, sus ruinas fueron rescatadas en 1925 por el pintor Ignacio Zuloaga que lo convirtió en su estudio de pintura y vivienda familiar.
Durante el recorrido podrás visitar el Patio de entrada, el Pasadizo del tiempo, la cañonera, el Portón, El Patio de armas, la Torre del Homenaje donde Zuloaga fijó su residencia, las letrinas, El patio de la Iglesia y muchas cosas más que irás descubriendo a través de la audio-guía).
El castillo además cuenta con sus propios fantasmas, como buena fortaleza medieval que se precie. Pero todo ello se lo contamos durante la visita.