Tati solo quería un pancito… algo pequeño, inocente y sin mayor complicación... pero su cabeza y su mundo exterior tenían otros planes...
Con esa actitud ingenua, como quien cree que lo que busca es sencillo, Tati comparte sus historias con humor cotidiano y pícaro, terminando envuelta en situaciones inesperadas, complejas y absurdas en las que el público será parte, generando una experiencia fresca, original y profundamente entretenida.
“Yo solo quería un pancito” es una metáfora del tono y del eje central del espectáculo: La vida, como el pan, nunca viene sola ni tan simple como parece.
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