Ella, de entre todas las salvajes, sueña con ser la más descalza, la más bruta, la salvaje ejemplar. Una mujer que contiene a todas las mujeres. Un cuerpo que se debate entre lo que es y lo que se proyecta sobre él. Zambra de la buena salvaje es un grito, un desgarro, un ritual de desposesión. ¿Cómo recuperar tanto espacio perdido? ¿Cómo desdomesticarse? ¿Qué le ocurre a un cuerpo cuando es en otros, cuando se permite la furia, la risa, la reventaera?
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