Teatro Alfil, un espacio emblemático a la vanguardia de la cultura
Conocido actualmente como uno de los campos de cultivos para la cultura referentes de la ciudad de Madrid, el Teatro Alfil destaca dentro de toda la escena de la capital gracias a su espíritu identificable, una esencia que se sustenta sobre los firmes pilares de la cultura, la diversidad, la libertad y la solidaridad. Sobre estos mismos se ha construido, ¡a lo largo de más de 25 años!, una innegable dedicación hacia el público que atraviesa entusiasmado las puertas del teatro. Por sus 300 m2, repartidos en dos plantas, se respira cierto carisma, un ambiente de diversión y entretenimiento de lo más diverso, en el que la calidad de los espectáculos y las sonrisas de los presentes son la única certeza. Una programación exquisita y una historia de pura vocación acompañan al Teatro Alfil desde hace años.
La adaptabilidad del propio recinto también ha tomado parte en la construcción de su renombre en toda la escena madrileña, dado que sus 80 metros cuadrados de anfiteatro, su patio con capacidad para 62 personas y el amplio espacio de 100 metros cuadrados que se sitúa frente a este último despliegan su versatilidad con la llegada de cada espectáculo. Esta polivalencia ha hecho del recinto el hogar de todo tipo de maravillas, desde obras de teatro hasta conciertos y cursos, desde presentaciones y conferencias hasta monólogos legendarios. Con la compañía Yllana encargada de su gestión, el Teatro Alfil se ha convertido en el epicentro de la vanguardia cultural madrileña, el ojo del huracán del mejor humor y las obras de teatro más alegres, una fortaleza para la diversión y la diversidad.
La historia de un teatro muy especial, en el núcleo del Barrio de Malasaña
Los muros que a día de hoy acogen a millones de personas cada año no solo han sido testigos de los espectáculos más rompedores, como el inmortal Festival Internacional de Teatro de Humor de Madrid, en el que encontramos nombres gigantes como los de Pepolykus, Toni Albá, Pepa Plana, Les Founambules, Gila, Leo Bassi, Chapertons o Joseph Collard. También llevan presenciando la propia vida e historia madrileña desde los años 40. Su fundación tuvo lugar en 1948, bajo el diseño del arquitecto José Aspiroz, y desde entonces los cambios que ha experimentado lo han convertido en referente dentro de la ciudad de los gatos. La función original de la estructura fue la de cine de sesión matinal, pero es en su forma de teatro en la que consiguió el brillo que ostenta a día de hoy.
Aquellos muros, ¡firmes caseros del mejor entretenimiento!, han vivido cambios, tragedias, risas y sonrisas durante toda la etapa de los 90 hasta la actualidad. Sin embargo, la magia que acogen hoy en día se ha mantenido inamovible desde que la compañía Yllana, a través de la empresa Producciones La Tapadera, se empezara a hacer cargo de la gestión en 1996. Este resultó ser el cambio definitivo, el motor que impulsaría a este espacio a la cima de la escena madrileña y a la vanguardia de la escena española. Gracias a Yllana podemos encontrar en la Calle del Pez de Madrid múltiples fenómenos, todos ellos bajo el legendario techo del Teatro Alfil.
Compañía y teatro de la mano, se construye la cultura en la capital
De la unión entre el Teatro Alfil y la compañía Yllana nace el indudable fruto de un recinto de referencia nacional. Esto se debe, en gran medida, al mismo sueño que la compañía tuvo desde sus inicios, el de ofrecer una programación alternativa y apostar por lo nuevo y por su público. Con 34 espectáculos teatrales a sus espaldas, Yllana no solo se alza como gestora del icónico Teatro alfil, sino además como una productora tan prolífica como los miembros que la componen: Juan Francisco Ramos, Marcos Ottone, David Ottone, Joseph O´Curneen y Fidel Fernández. La colaboración entre estos 5 genios ha dado lugar a obras magníficas como ¡Muu!, Los Mejores Sketches de Monty Python o la satírica e inolvidable Greenpiss; ¡a cada cual mejor experiencia!