Las
puertas del cielo se abren, pero no es san Pedro quien hace de cancerbero. Es Inés León quien nos invita a pasar a mejor vida. Mejor vida en el sentido de disfrutar, de ser un poco transgresores o pícaros, picantes, atrevidos, descarados, arriesgados, intrépidos, decididos, divertidos, acróbatas, artistas, y un poco ángeles, pero también
demonios revoltosos, luz y magia, canción, baile.
Todo eso podremos encontrar en este
cabaret de andar por las nubes, de bajar a las partes pudendas, de llevar al límite contorsiones con el cuerpo.
Hay riesgo. Riesgo de que un globo gigante explote, o de que nos mojen con el agua bendita de una ninfa que vuela y nos salpica, de que nos saquen a partir un palo con el trasero o de que dos amantes se sostengan con el equilibrio de un punto de sujeción del cuerpo. Hay humor en un Cupido egocéntrico y duende revoltoso que trastoca todo. Hay voz de un par de buenas canciones, y querubines voladores de
perfectas sincronizaciones.
Todo mientras te tomas una copa y se pasa el tiempo como quien no quiere la cosa. Como si estuvieras en el
Santo Cielo, pero en la trastienda de los grandes salones, en la carpa de un espacio “
ClanDestino”, donde solo se permite la entrada a los que tienen ganas de vivir a tope.
Allí sufren placer, viven y sienten,
Wilbur Víctor, Desko Amat, la propia
Inés León,… y todos los que, por un casual o no, se acerquen a este cabaret de estrellas relucientes.