El mes de enero del aƱo 1993 Jean-Claude Romand mató a su mujer, sus hijos, sus padres, su perro e intentó suicidarse, sin conseguirlo. Durante los dos dĆas siguientes se supo que no era mĆ©dico, como todo el mundo creĆa, ni tampoco investigador de la Organización Mundial de la Salud, y que todo lo que se sabĆa sobre su vida era mentira. No era mĆ©dico ni ninguna otra cosa: ni espĆa, ni traficante de armas o de órganos, como al principio se pensó, de tan difĆcil que es admitir que alguien pueda ser nada. Se pasaba los dĆas en el coche, en las Ć”reas de servicio de las autopistas, y cuando comprendió que estaba a punto de ser descubierto, prefirió matar los suyos antes que enfrentarse con sus miradas.
El escritor francĆ©s Emmnuel CarrĆØre leyó los primeros artĆculos sobre el caso en el diario āLiberationā y, en seguida, decidió escribir un libro, su primer libro de no-ficción. La historia de un criminal narrada en primera persona: la del mismo Emmanuel CarrĆØre.