El concierto estuvo muy bien, muy ameno. La Orquesta Sinfónica de Navarra sonó bien, muy correcta, su directora manejó la batuta con mucha fuerza y mucho acierto. Y Ainhoa Arteta apareció tan divina como siempre, no arriesgó demasiado vocalmente (explicó que estaba aún recuperándose) pero lo suplió perfectamente con su presencia y su buen hacer musical.
Fue una buena tarde de concierto.