Siglo V a. C.. En Roma la democracia apenas asoma tal y como la conocemos hoy. Hay una crisis de alimentos por los altos precios del trigo: inflación. El pueblo quiere comer. Se produce una huelga, una revuelta, que enfrenta a patricios y plebeyos por las calles, y a sus representantes en el senado. Hay que elegir al cónsul. Los patricios proponen al conservador Cayo Marcio, joven, pero experto militar que odia al pueblo. Sin embargo, necesita sus votos, ha de pedĆrselos, rogĆ”rselos, como paso necesario para ser proclamado Cónsul. Una batalla promovida por los Volscos contra Roma es vencida por Cayo Marcio en Corioles. Cayo Marcio ya es Coriolano. Ha ganado la batalla de Corioles, pero la batalla polĆtica de Roma estĆ” servida. Lucha de clases, el precio de los alimentos, la inflación: la vigencia de este texto es extraordinaria. Shakespeare (1564-1616) copia el argumento de Plutarco (350-432 a. c.)āa veces, literalmenteā para componer Coriolano, es decir, inventa sobre algo ya hecho, estableciendo un diĆ”logo anacrónico entre su antes y su hoy. AsĆ mismo, es impensable esta obra sin Maquiavelo (1469-1527), una de cuyas mĆ”ximas era que āla mejor fortaleza de un gobernante es no ser odiado por el puebloā, y a quien sin duda conoció/leyó Shakespeare. Por otra parte nuestro presente dialoga con Shakespeare permanentemente. Por Ćŗltimo, en 1605-8, aƱos aproximados de la escritura de Coriolano, Inglaterra estĆ” sumida en una crisis polĆtica y económica de gran envergadura. El precio de los alimentos se ha disparado, las arcas del reino estĆ”n vacĆas por las guerras con Irlanda y las clases sociales populares emergen y se rebelan. Con este caldo de cultivo nosotros bebemos de Shakespere, de Plutarco, de Maquiavelo, dialogamos con Ć©l, con ellos, intentamos imaginar cómo reescribirĆa Shakespeare hoy su Coriolano, y lo hacemos inmersos en nuestra actualidad, en la vigencia del texto, y con parecidos motivos: intentar entender/entendernos mejor. Obiviamente nos centramos en la trama polĆtica, y de la militar extraemos aquello que interviene en el devenir de la trama polĆtica. Y tomamos decisiones desde nuestro hoy que hacen que la contemporaneidad de Coriolano sea abrumadora. No hacemos hoy nada distinto de lo que hizo Shakespeare ayer: dialogar desde el presente con el pasado. Por eso el tĆtulo: Coriolano, despuĆ©s de William Shakespeare.