Un espectáculo propio de un genio. Mezcla humor, reflexión e instrucción. ¿Cómo puede un solo actor tener con la boca abierta a cientos de personas durante 120 minutos explicando pasajes de la Biblia? Hizo reír a carcajadas, reflexionar, transmitir con éxito ideas sublimes, pero extrañas a nuestra cultura, y lo más curioso ¡¡hizo meditar al público durante minutos!! en un silencio absoluto y concentrados. Además de espectáculo, fue una lección magistral, que invita a la introspección, expuesta c...