La dualidad de la mente sitĆŗa al personaje en una angustia, entre la fantasĆa y el horror. La actriz narra lo fabuloso e intangible de su vida ante la necesidad de saber si es locura o solo sueƱos lo que va viviendo. Lucha por comprender cómo un ser invisible va destrozando su identidad y le hace dudar de su realidad. El miedo se apodera de su voluntad cuando la noche se va acercando.
El Horla, personaje invisible, estĆ” en la mente de ella, le ve, le siente, le escucha. Es el ruido constante, progresivo, que aumenta su velocidad, convirtiĆ©ndose en una letanĆa. Siendo el parĆ”sito de su existencia.
Pero, ¿quién es El Horla? El ser superior, invisible y añorado. El que no muere. El que escucha indiscretamente, secretamente, detrÔs de los huecos. El que la posee y a la vez la desecha. Juega con sus sueños, trasciende a su cuerpo; es el ocupa que se adhiere a su pensamiento viajando donde ella va.
Ruan es su hĆ”bitat, su viaje ParĆs. Es la imagen corporal de lo invisible. Su locura. El personaje va relatando sus vivencias, en un tiempo acotado, desde el hospital de neurologĆa donde estĆ” internada. Ella representa algunas de las posibles preguntas que la mente humana necesita saber: ĀæEs posible perder los recuerdos sin que pueda producir ataques de pĆ”nico? ĀæEs posible desear entender el pasado sin que produzca terror? ĀæEs posible sentir la enfermedad de la mente y percibir desconcierto? ĀæEs posible reproducir una realidad experimental, desde el sueƱo, y que no sea una fantasĆa?
Las respuestas; el viaje iniciƔtico a la mente y, como consecuencia, a la memoria humana.