Este no es monólogo sobre polĆtica. Nada mĆ”s lejos.
Pero Āæalguien se imagina alguna fuente de inspiración mĆ”s fecunda para un cómico que pasar tres aƱos siendo una de sus seƱorĆas en el Congreso de los Diputados?
Con humor, con mucho humor, y con no poca dosis de nostalgia, sumĆ©rjanse con mi escafandra en las procelosas aguas de la polĆtica nacional. O de una parte de ella.
Esto no es un monólogo sobre polĆtica.
Es sobre un payaso que guardó por un tiempo su roja nariz en la mesita de noche para dedicarse a eso que llaman la āCosa pĆŗblicaā.
Les contarĆ© parte, para todo necesitarĆa semanas, del camino que anduve para llegar a ser, con toda la seriedad que fui capaz de encontrar bajo la cara blanca, āUn payaso en el Congresoā.