Este no es monólogo sobre polĆtica. Nada mĆ”s lejos. Pero, Āæalguien se imagina alguna fuente de inspiración mĆ”s fecunda para un cómico que pasar tres aƱos siendo una de sus seƱorĆas en el Congreso de los Diputados?
Les pongo en antecedentes: Felisuco, el nieto de Cuca āla pata cĆ”mbaroā , el hijo de TolĆo y de la Luci, parido en un dormitorio de una casuca marinera en el centro neurĆ”lgico del Barrio Pesquero de Santander, codeĆ”ndose con la creme de la creme de la vida polĆtica espaƱola. Rodeado de Rajoyes e Iglesias; Riveras y Echeniques; Monteros y Sorayas; SĆ”ncheces, Rufianes y Aitores los de los tractores. Esto no va sobre polĆtica. Esto va sobre decenas de experiencias vividas, de anĆ©cdotas y experiencias irrepetibles e inolvidables. Un hombre que, como dirĆa Marx, el gracioso, no el otro, partiendo de la nada alcanzó las mĆ”s altas cotas de la miseria.
Les invito, a travĆ©s de mis ojos, a que vean como es ese mundo hostil y huraƱo que decide por todos nosotros nuestro propio destino. Les convido, a travĆ©s de mis vivencias, a que entiendan un poco mejor cómo funciona ese mundo donde todo es susceptible de ser derribado y sustituido por el supremo bien personal y partidista. Pero sobre todo les animo a que sigan mis pasos en este camino que me llevó del Barrio Pesquero de Santander a la fama televisiva, y desde las tablas de los teatros de toda EspaƱa al escenario mĆ”s exigente: la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados. Un trayecto digno del mismĆsimo Frodo Bolsón, que este de andar sabĆa un rato. AcompƔƱenme en este periplo que me llevó de la comedia teatral al vodevil polĆtico. Con humor, con mucho humor, y con no poca dosis de nostalgia, sumĆ©rjanse con mi escafandra en las procelosas aguas de la polĆtica nacional. O de una parte de ella.
Esto no es un monólogo sobre polĆtica. Es sobre un payaso que guardó por un tiempo su roja nariz en la mesita de noche para dedicarse a eso que llaman la āCosa pĆŗblicaā.
Les contarĆ© parte, para todo necesitarĆa semanas, del camino que anduve para llegar a ser, con toda la seriedad que fui capaz de encontrar bajo la cara blanca, āUn payaso en el Congresoā .
FĆ©lix Ćlvarez āFelisucoā