Hasta que la muerte nos separe
En el escenario, un actor, una actriz y un músico. De edades parecidas, construyen dos personajes de los que entran y salen permanentemente: una pareja que se acaba de separar después de una larga convivencia en la que ambos han soñado acabar sus vidas junto al otro. Tienen una hija, que hace que esa separación no sea tal, y que la famosa frase del rito católico adquiera todo su vigor: "hasta que la muerte nos separe".
A lo largo de esta sesión de terapia sin terapeuta, de tragedia sin Grecia, de matrimonio sin boda, de comedia sin humor, de diĆ”logo de sordosā¦, los personajes hablarĆ”n de amor y de costumbre, de dinero, de hijos, del pasado, presente y futuro de estas personas, de sueƱos que se hilan y se rompen, de amor, de verdad y de mentira, de hacer las cosas mal pudiendo hacerlas bien, de lo que el orgullo no te permite decir, de fracaso, de aprendizaje, de esperanzaā¦
"Hasta que la muerte nos separe" reflexiona sobre la pareja como constructo social, cultural, económico y religioso. La hija es objetivo, pegamento, excusa, justificación, pero, finalmente, siempre ocupa el tercer lugar. La sociedad evoluciona; la idea occidental de familia, no.
EspectÔculo recomendado para público a partir de 16 años.