En 1988 se publicó la novela de Julio Llamazares La Lluvia Amarilla y tras 17 aƱos borrado del mapa, Ainielle se volvió a escribir en las cartas, esta vez en las cartas de los aficionados a la lectura. Julio Llamazares situó la trama de esta novela en este pueblo, y puso rostro a uno de los dramas mĆ”s sobrecogedores que el territorio espaƱol ha sufrido desde la posguerra, la despoblación. Pueblos vacĆos, casas en ruinas, tejados derrumbados, bancales conquistados por la maleza, cristales rotos, chimeneas apagadasā¦
Este es el panorama de gran parte del interior de nuestro paĆs. Igual que la maleza se come los muros de piedra de las casas, la ausencia de habitantes devora la memoria de los lugares. Por otro lado aparecen ciudades cada vez mĆ”s pobladas, menos humanas⦠ciudades sin memoria. Rescatemos primero la memoria de esos pueblos que estĆ”n a punto de borrarse de los mapas.
Un lugar, un pueblo deshabitado, Ainielle, es, posiblemente, el personaje principal de este espectĆ”culo. Un personaje mudo, manco y cojo, pero ni sordo, ni ciego, ni insensible. Ainielle existe, estĆ” ahĆ, no lejos de Biescas, en el Pirineo aragonĆ©s. Pero Āæpuede un pueblo existir si nadie es testigo de su existencia? En cualquier caso Ainielle estaba allĆ, con 1.355 metros de altitud, era uno de los lugares poblados mĆ”s altos del Pirineo pero estĆ” deshabitado desde el aƱo 1971 en que su Ćŗltimo poblador abandonó el pueblo.