Erase una vez, en un reino muy lejano, una niña, una princesa que dejó de jugar porque tenía que reinar. Una reina antes de tiempo. Una Reina que todo lo prohibía… Prohibió las nubes, prohibió los árboles, los colores y hasta los sentimientos… “¡Los Prohibo!, ¡no sirven para nada!” Vivían en ese reino una mariposa cuenta-cuentos, un árbol bien plantado y una cambiante nube que aceptaban con paciencia las prohibiciones de la Reina.
¡Es la reina y ella manda!… Hasta que un día prohibió la música y el reino se llenó de tristeza. ¡Prohibo que la gente esté triste! ¡Nada de tristeza! Pero esta prohibición no se podía cumplir… La Doctora de los sentimientos pide ayuda a La luna, un personaje de hermosa voz que les enseñará la importancia de decidir entre todos.